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La gasolinera de la Distribuidora Modelo,
estaba instalada en el portón del mismo negocio que además tenia
una bodega muy grande, donde se almacenaba azúcar, jabón, etc.,
y posteriormente se almacenó cerveza.
La gasolina se manejaba en tambos de 200 litros c/u y la
acarreaba el buen amigo Pepe Cajas en un camioncito bastante
usado, pero que nunca le hizo quedar mal, siempre estuvo al pie
del cañon. Era despachada por medio de bombas de ”reloj” que se
movían a mano y se servían en medidas de 5, 10 y 20 litros, se
colaba en sombrero de fieltro para quitarle algunas impurezas,
los gasolineros que recuerdo que atendían la venta de la
gasolina, se llamaban, Adolfo Pinto Gómez, Francisco Llaven,
Enrique Utrilla, Arturo de Aquino y Jesús Vázquez de León, todas
personas muy honradas y además las medidas de la gasolina no se
prestaban al robo, como pasa en la actualidad con las modernas
“Bombas”, que te sirven litros incompletos.
En esos tiempos por motivos de la 2a. guerra mundial, el azúcar
escaseaba y era controlada por el gobierno a través de la
U.N.P.A.S.A. Unión Nacional de Productores de Azucar S.A., que
dirigía en ese entonces el tranza de Aarón Saenz, y en Tapachula
la Distribuidora Modelo tenía la concesión para controlarla y
venderla, recuerdo que el último precio a que me toco vender el
azúcar fué de 27.25 pesos el saco de 50 kilogramos netos en
bolsa de manta blanca, tuve contacto con muchos tendajoneros,
abarroteros y locatarios del mercado Sebastian Escobar, que era
el único mercado y se encontraba instalado en el lugar en que
actualmente se encuentra, nuestro “famoso” palacio de “Cristal”,
pues yo llevaba un control de los comerciantes a quienes se le
vendía azúcar, tanto semanal como quincenal y las cantidades que
se les podía surtir a cada uno.
La lista de los comerciantes huacaleros era bastante extensa
aunque la mayor parte eran “changarros” como dijera nuestro
actual presidente Fox, y muchos eran controlados por los
comerciantes chinos que eran más fuertes, entre ellos estaban
Manuel Corlay, Carlos Lau, Ignacio Chang, Angel Mack, Raul Loo.
Recuerdo por cierto que cuando era chamaco allá por los años
1930/40 se veian pocos chinos en las calles, pues cuando los
chinos eran vistos, la chamacada les gritaba “Chino Macajay,
come aló y caga may”, eran pocos los chinos y nosotros los
corríamos, hoy creo que ellos nos van a correr a nosotros, pues
la colonia china es muy numerosa.
Los camioneros que llevaban el azúcar, jabón y otras mercancías
a los pueblos vecinos eran: Enrique Culebro para Cacahoatán,
Ernesto Espinoza para Tuxtla Chico, Urbano López para Metapa,
Frontera Hidalgo y Suchiate. Todas personas muy honradas,
algunos llevaban las notas de las mercancías para cobrar al
entregar o traían sus importes a Tapachula, pues algunos
comerciantes pedían la mercancía ó la mandaban a pagar para que
se les enviara.
Recuerdo una anécdota del Sr. Urbano López, que con el tiempo
creo que llego a ser presidente Municipal de Frontera Hidalgo,
en cierta ocasión al presentarse a recibir la carga que iba a
llevar a frontera, me dijo: Oye muchacho, compré rifle último
modelo Winchester 63, como mete bala, “punta palante o punta
patras” le dije es “punta palante”. El rifle lo llevaba todavía
en su caja, era de los que tenían un tornillo grande el cual se
aflojaba y se hacia en dos partes para guardarlo, le cabían 11
cartuchos, uno en la recamara y diez en el cargador que se
introducían en el lado derecho de la culata.
CONTINUARÁ..
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