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La Recta Final
El 20 de Agosto de 2006, se habrán de definir los destinos del
Estado de Chiapas para los próximos 6 años de gobierno.
Ayer como hoy, esperanza, visión e ilusión se funden en el
crisol de la boleta de votación.
¿Quién será aquel que hará nuestro sueño realidad?. Acaso aquel
que tiene visión en los hechos y no la palabra, o quizá el que
con la palabra grita que rescatemos a Chiapas.
Los hechos han mostrado que existen dos Chiapas: el centro, los
altos y la costa.
Quien haya vivido los últimos veinte años en el Soconusco puede
constatar la falta de progreso social y económico en sus
comunidades, así como la falta de oportunidades para su
desarrollo; en contrario, quien haya tenido la oportunidad de
conocer el centro durante ese mismo periodo, no me dejara
mentir, el desarrollo les ha llegado.
Quiero creer que la hora del Soconusco llega rebosante de
energía, ahora si. Sin embargo, creer es estar seguro y no lo
estoy.
Así las cosas, los hechos están allá… y las palabras se las
lleva el viento, de tal palo tal astilla o segundas partes nunca
son mejores, prometer no empobrece así como el que tiene más
saliva, traga más pinole o en la guerra y el amor todo se vale.
Todas estas reflexiones le quitan voluntad y entereza a mi voto.
¡Los hijos predilectos de Chiapas!, uno del Centro y otro del
Soconusco, ambos con un canasto de propuestas, todas buenas que
ya han sido vendidas en el mercado de ilusiones.
Mi voto, irrepetible y valioso hará a uno ganador y al otro
perdedor, pero además tendré que correr el riesgo de no
equivocarme en la recta final.
Sé en este momento, que no importa el partido ni los colores que
los respaldan, ni quienes los animan o los apadrinan; solo me
importan la fuerza de sus convicciones, la afectividad en la
mirada, la firmeza de su palabra y la voluntad y honradez en el
compromiso.
Mi voto es mi voto y es el más importante de todos, por ello no
quiero que me lo roben, ni que lo anulen ni lo cambien de una
urna a otra. No defrauden mi confianza ahora en la recta final;
Aquellos que tengan mi voto en las manos piensen en el honor y
la dignidad del vencedor o del vencido.
Que nos darán estas votaciones… un ganador honorable o abyecto,
o un perdedor con honra asaltado por facinerosos.
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