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Como han
cambiado los tiempos.
Muchos adultos suelen evocar
aquellos tiempos cuando prevalecía el respeto a nuestras
instituciones, a las personas mayores y se preferían las buenas
costumbres.
Hoy en nuestra sociedad se ha perdido la buena educación y la
sana convivencia; la indiferencia y el abuso en toda la
extensión de la palabra han ganado más espacio.
El hecho que se muestre a la luz pública, actos que antes se
encubrían para no manchar la imagen de nuestras instituciones,
por ejemplo; que un alto jerarca de la iglesia católica hubiese
abusado sexualmente de muchos niños y adolescentes o que una
primera dama dirima una controversia ante los tribunales para
defender el honor de sus hijos. Los ejemplos que se mencionan
han servido para demostrar que en México existen derechos en
igualdad de condiciones, pero; ¿Dónde quedan las formas y el
respeto en la vida cotidiana?
Nos hemos olvidado de expresiones verbales como; por favor,
muchas gracias, con permiso, pase usted, me da permiso de…,
buenos días, buenas noches, salud, buen provecho, etc. En cambio
expresiones como; buey, hello, oye tu dame tal cosa…, mi reina,
mi jefa, carnal, bato, quihubo verga, etc.
En vía pública podemos pasar tirando a alguna persona con tal de
ganar el paso, empujar a los demás, ganarle el lugar a alguien
en una formación (cola), rebasar con exceso de velocidad en zona
urbana prohibida, llevar a defecar a nuestro perro a la banqueta
de otro vecino, barrer y echarle la basura al vecino de al lado,
dejar basura en vía pública, dejar que nuestros hijos se orinen
en cualquier sitio, que nuestros hijos destruyan las cosas que
están en exhibición en un centro comercial, comerse la fruta
dentro de un centro comercial y no pagarla, etc.
¿Es el México del siglo XXI?, Diariamente se ve, se escucha o se
lee en las notas rojas noticias que dejan mucho que desear; que
van desde faltas a la moral, hasta la privación de la vida por
pasiones bajas y mezquinas. Todo esto es consecuencia de un
reacomodo o un cambio en la sociedad que vivimos. Verdad, ¡cómo
han cambiado los tiempos! Como una bola de nieve que rueda y
rueda ganando tamaño así nuestro tiempo, hasta que un día se
vuelve muy grande y nos pueda aplastar como consecuencia de esa
actitud impávida que se ejerce con nuestra tolerancia y se va
volviendo parte de la convivencia cotidiana. Estamos a tiempo de
parar la bola de nieve y lograr un cambio a la altura de un país
desarrollado.
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