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En una edición anterior de esta nuestra revista, nos mostraron a
las dos Dianas y acertadamente el comentario editorial, nos
lleva reflexionar acerca de la atención de los enfermos
mentales.
Quiero compartir algunos datos con usted acerca de esta
problemática.
Las enfermedades mentales son un problema de salud pública en el
mundo. De acuerdo con la unidad DALY (Disability Adjusted Life
Years) dentro de las 10 primeras causas de discapacidad, hay
cuatro que corresponden a trastornos mentales; depresión y
alcoholismo por mencionar dos como ejemplo.
En los Estados Unidos la Sra. Hilary Clinton senadora en ese
país, tiene como foco de interés la salud mental, ya que
enfermedades como la esquizofrenia generan enormes erogaciones
del presupuesto público y las aseguradoras, no quieren atender a
los enfermos mentales.
Es obligación de cualquier gobierno, promover la atención
adecuada de dichos pacientes. Más allá de los costos que
originen, son seres humano que merecen lo mejor que se les pueda
ofrecer.
Más allá de lo que debe hacer el estado en la atención de esta
problemática, queda preguntarnos ¿nosotros qué hacemos?
Las más graves enfermedades mentales (psicosis) tiene
probablemente un origen genético, aún así hay algunas medidas
preventivas que pueden coadyuvar a que no se presenten
(probablemente se herede una predisposición, y requiere de otros
factores para manifestarse) o tengan un efecto menos devastador
para los enfermos, sus familias y la sociedad.
¿Qué podemos hacer?
En lo posible evitar el uso de bebidas alcohólicas y drogas.
Promover la armonía familiar. Promover para los jóvenes
actividades que eviten, que su única diversión sea ir a
intoxicarse los fines de semana.
En un estudio realizado en el Hospital General del IMSS de
Tapachula por investigadores locales (estudio que ha generado
interés internacional) se encontró un alto índice de uso de
alcohol entre mujeres embarazadas. Esto es grave si consideramos
que la primera causa evitable de Retrazo Mental en Estados
Unidos es el uso de alcohol por mujeres embarazadas, y existe el
Síndrome Alcohólico Fetal, que provoca graves daños en los
productos, además de otras muchas lesiones que pueden evitarse
no probando alcohol durante la gestación: Nada ni una gota dicen
los estudios actuales.
Es responsabilidad de todos, promover una cultura de salud que
disminuya la posibilidad de que desarrollemos enfermedades
mentales. Necesitamos de un ambiente con más áreas de
esparcimiento, menos cantinas, disminuir el consumismo y mejorar
nuestra calidad de vida.
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