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Propuesta para el manejo del Niño con Obeso-Inflamación.
(Parte I)
Aunque la propuesta para controlar esta
Inflamación silenciosa que precede a la Obesidad tiene que
ser integral, es decir, multi-terapéutica y
multidisciplinaria, en este capítulo, nos referiremos
exclusivamente a uno de los mejores moduladores de la
obesidad é inflamación, que puede estar al alcance de
nuestra siguiente comida.
El programa de la Zona fue diseñado para revertir esta
inflamación reduciendo la sobre producción de Eicosanoides
pro-inflamatorios. Esto, sólo es posible a través de
reducir el exceso de grasa corporal visceral (uno de los
principales promotores de la inflamación) y reduciendo los
niveles elevados de insulina (el principal mediador de la
producción de AA en la sangre)
Reducir la ingesta de AA directa resulta algo muy fácil
solo evitando yemas de huevo, carnes rojas y grasosas en
exceso. Así, evitar el camino directo de la inflamación y
la obesidad pero el camino indirecto resulta ser aún más
difícil. Tratar de reducir el AA a través de disminuir la
sobre actividad de la enzima 5 delta desaturasa, es aún
más interesante y todo un gran reto porque aquí es donde
para ello necesitaremos controlar la Hiperinsulinemia que
han generado nuestras dietas altas carga Glucémica
recomendadas en los últimos 20 años.
El mejor camino para perder exceso de grasa corporal y
reducir la inflamación silenciosa es simplemente comer
menos calorías. Esto resulta increíblemente difícil si nos
sentimos continuamente "hambrientos", y aquí encontramos
una extraña paradoja a considerar: Mientras más calorías
consumimos, mas "hambre"sentimos. Ésta paradoja no nos
resultaría tan extraña si realmente supiéramos que nos
provoca dicha sensación de" hambre".....bajos niveles de
azúcar en la sangre. El cerebro necesita cierta cantidad
de glucosa (azúcar sanguínea) como combustible para sí
mismo; es un tragón de glucosa. De hecho, el cerebro
utiliza el 70% de nuestra glucosa sanguínea a pesar de que
es solo el 3% de nuestro peso.
Cuando nuestros niveles de azúcar caen, nuestro cerebro
empieza a desafinar, y nos encontramos confusos,
irritables y se incrementa la sensación de "Hambre". (Esto
es lo que les está sucediendo a nuestros chicos en la
escuela. Cualesquiera que sean los síntomas, hemos
aprendido a automedicarnos en esta caída de glucosa,
comiendo más carbohidratos, especialmente barras de dulce,
botanas de maíz, bebidas azucaradas y rápidamente, estos
entran al torrente sanguíneo en forma de glucosa. Una vez
que esto sucede, nos sentimos mejor y nuestro cerebro
recibió toda la glucosa que buscaba desesperadamente. Lo
que no nos imaginamos, es que nos encontraremos en 2 hrs.
en otra crisis de hipoglucemia postpandrial, ya que los
mismos carbohidratos que rápidamente incrementaron nuestra
glucosa sanguínea, también causaron una rápida elevación
de insulina en la sangre, con la consiguiente hipoglucemia
mencionada. Los excesos de insulina te hacen gordo y te
mantienen gordo (la insulina inhibe la acción de la enzima
lipasa sensible, misma que libera los Ácidos Grasos del
adiposito para ser utilizados como fuente de energía),
pero, por otra parte, la insulina también estimula la
enzima lipoproteinlipasa, responsable de incrementar el
ingreso de Ácidos grasos libres al almacenamiento en el
adiposito. En pocas palabras, manteniendo la insulina
elevada en la sangre nuestros niños escolares se
mantendrán engordando, hambrientos y no podrán utilizar la
grasa como fuente de energía principalmente.
Después de esto, asumiríamos que si nuestro cerebro
necesita una constante suplencia de azúcar sanguínea para
su función, entonces necesitaríamos alimentarnos todo el
día sólo con carbohidratos. Pero aquí es donde entra el
balance delicado de insulina y glucagón.
Éstas dos hormonas, trabajan orquestadamente para
mantenernos sin hambre. La insulina introduce la glucosa
al interior de las células hepáticas, para poder ser
usadas en un futuro, y el glucagón, libera esta glucosa
cuando el cerebro la necesita. Los carbohidratos estimulan
la insulina y las proteínas de origen animal, el glucagón.
Cuando estas dos hormonas están en balance a partir de una
dieta equilibrada en el rango proteínas / hidratos de
carbono de 0.75, mantendremos controlada el "hambre" como
demostró en el estudio con niños y adolescentes de Harvard
por el Dr. Ludwig. En estos estudios quedó demostrado que
en 4 hrs. usando este rango de proteínas e hidratos de
carbono, se logra disminuir la insulina en 50% y en la
siguiente comida los chicos consumieron menos calorías. En
esto estudios, el Dr. Ludwig utiliza carbohidratos de baja
carga Glucémica también. Quizá a esto se deba el éxito
obtenido a través de las dietas de baja carga Glucémica
publicados recientemente en revistas de investigación
científica seria.
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