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Poetas Soconusquenses
PROFA. MARIA AMANDA CERDIO
Amanda Cerdio Bado, ¡mi maestra!,
una dama que siempre dio la muestra,
el efecto de su grato quehacer
hacia tan variados niños y niñas
que como muchas y pequeñas viñas
recibían de ti, el grato saber.
Fueron más de treinta generaciones,
tantas y variadas las ocasiones
que el menor te miró y te escuchó
percibió de ti la frase preciosa
la lección ilustrada y tan suntuosa;
ningún alumno, ¡jamás te olvidó!
Tu recuerdo será siempre latiente,
mi pensamiento te lleva presente
por tu carácter recio y peculiar,
tu amable comprensión y tu sonrisa;
tu clase tan amena y tan precisa
bajo tu nítido y bello mirar.
Maestra de gran personalidad
que enseñaste la ciencia y la bondad;
de entre tantos maestros tú lucías
tan bella, tan altiva, tan radiante;
tus ojos son aún como un brillante
que transmite ¡tanto amor por la vida!
Mas todos nos cuidábamos de ella,
pues a pesar de su presencia bella,
para el flojo alumno que no estudiaba
no valían súplicas, ni cohecho,
era tan indiscutible el hecho,
que ella, simplemente lo reprobaba.
Tus exámenes tan emocionantes,
tal como las pruebas que hacían antes,
esos momentos como de costumbre
en tu semblante expresabas dureza,
mas yo supe que tras esa aspereza
disimulabas una grata dulcedumbre
Maestra Amanda, linda tradición,
Mi humilde fulgor lo copié de ti,
un soberbio valor de ti aprendí,
¡quedaste por siempre en mi corazón!
Escribe: Carlos R. Sumuano.
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