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Editorial
Se ha llegado a la encrucijada de la vida
política de esta gran nación nuestro México. La libertad de
elegir el gobierno que dirija los destinos del país, nuestro
futuro y sobre todo el futuro de la democracia se puso en juego
el pasado 2 de julio, después de salir la ciudadanía a depositar
su voto en las urnas. Hace 6 años se dio la alternancia de un
régimen que por más de 70 años gobernó a los mexicanos, el PAN
recibió la estafeta y ahora que es el momento de reafirmar esta
democracia, nos encontramos con un proceso que deja dudas, deja
dudas de la eficacia, no en el manejo del despliegue de
ciudadanos que permitieron se llevara a cabo, sino en el sistema
que se utilizo para el conteo de los votos y las múltiples
irregularidades presentadas en las casillas en donde se pudo ver
inconsistencias en las actas, irregularidades y demandas de
algunos partidos por el supuesto reparto de recursos para
conseguir el voto a favor de uno u otro partido. Como nunca,
vemos un país dividido, en el norte los ricos y poderosos y en
el sur los pobres y más amolados, esto no debería de ser, esto
da muestra de la pésima forma en que el gobierno federal ha
distribuido los recursos y como ha puesto más atención a los
grupos que más privilegios tienen, denotandose con esto que el
tráfico de influencias no ha disminuido sino por lo contrario ha
aumentado. Es increíble que a tantos meses de la desgracia, las
playas de Cancún estén restauradas y que en la costa de Chiapas
y Soconusco poco o casi nada se haya hecho por su restauración,
a sabiendas que tantas vidas penden de un hilo si se llegara a
dar otro fenómeno como el de Stan. Ahora no queda más que
esperar cual será la actitud de Felipe Calderón en caso de que
quedara como presidente para con la costa y Soconusco de
Chiapas, en donde no logro conseguir su partido el número de
votos que deseaba, esto debido a la inconformidad que existe con
el gobierno panista de Vicente Fox que no les ha respondido para
con la reconstrucción. |