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Un viaje fantástico.
Algo parece ocurrir en la conciencia de los tapachultecos a
partir del 4 de Octubre del año 2005.
Tantas perdidas humanas y patrimonios ya formados, produjeron
una sacudida a tantos espíritus dormidos en este lugar, donde no
pasaba nada “digno” de distraer nuestra monotonía. La
destrucción fue terrible en toda nuestra geografía que no
acabamos de digerirla. Después de la tormenta vino la calma y
después de ésta diversas expresiones del espíritu; angustia,
desesperación, inseguridad, desilusión, de esperanza, coraje y
odio. Instintos y pasiones se fundieron en un crisol de amor por
sus semejantes, de respaldo y apoyo auténtico de algunos que no
fueron afectados.
Desde el pacífico entró el soplo de vida que despertó al
poderoso Coatán, quien reclamo su territorio, y como en tiempos
remotos se ofreció el sacrificio a tan ancestral señor, ¡en
viadas humanas! Por el honor y gloria de quienes perdieron la
vida en esas aguas embravecidas, los que aquí quedamos
reclamamos la reconstrucción.
Las voces surgen de todas partes, no son solamente casas y
caminos, carreteras, puentes y escuelas ahora se habla de
preservar la ecología, de fomentar el conocimiento del universo,
de la promoción de la inversión productiva y la creación de
empleos, del mejoramiento urbano del agroturismo y del
ecoturismo y de tantas cosas más.
Ya no son solo los políticos, ni los gobernantes quienes quieren
el cambio para la ciudad, ahora parece que somos todos. Todos
unidos por la misma causa, una ciudad digna de resurgir entre
los escombros que acumularon tantas décadas de modorra.
En esta ocasión, la sociedad participativa
sabe lo que quiere, y no se ve dispuesta a renunciar a una vida
mejor.
Ya hemos hablado con anterioridad de tantas
necesidades apremiantes para nuestra gente; fuentes de trabajo,
salarios justos, capacitación para acceder a una vida mejor, la
conciliación del crédito para el apoyo de quien produce lo que
comemos, los agricultores; el respeto de la propiedad y la
aplicación de la ley con equidad y verdadera justicia, control
de la delincuencia y otros.
Sin embargo esas son necesidades primarias
que desde hace mucho debieran estar resueltas.
Alguien dijo: “no solo de pan vive el hombre” y tiene mucha
razón, es bastante claro que no vivimos solo para comer, el
espíritu tiene muchas necesidades, desde el necesario ocio y el
descanso, hasta la diversión, el gozo y la alegría; por ello
comentamos en otra ocasión la falta de espacios en esta ciudad
para cubrir estas obligadas sutilezas. Otra vez; tenemos que
crear nuevos espacios, no sustituirlos.
En decidido apoyo al slogan “RESCATEMOS EL
CENTRO DE TAPACHULA”, me sumo al esfuerzo de contribuir a que
ese sueño se vuelva realidad.
1.- Ordenamiento del transporte urbano del
centro, promoviendo el peaje continuo para fomentar el
descongestionamiento vial.
2.- Evitar que el centro se convierta en un
estacionamiento gigante. Promover la inversión en
estacionamientos de varios niveles.
3.- En el caso de no contar con el apoyo del
comercio ambulante del centro, dignificarlo y uniformarlo con
distintivos propios de nuestra ciudad.
4.- Promover la inversión para el remozamiento de edificios
históricos y dignificar algunos comercios que requieren
modernización.
5.- Modernizar el sistema de banquetas
ampliándolas o en su defecto evitar el comercio ambulante
haciendo respetar la ley.
6.- Promover sitios de interés culinario,
festivo, musical, museográfico, etc., para el centro
independientemente del comercio normal.
7.- Modernizar los servicios del mercado
central y del ordenamiento del comercio ambulante que ha
devenido en un cuello de botella para el tránsito vehicular y en
general un acusado desorden vial y citadino.
El rescate y modernización del mercado tiene la finalidad de
evitar que la proliferación de grandes supermercados, empujen al
desempleo a otra generación de esforzados tapachultecos.
8.- Liderar un movimiento general de ciudad
limpia y bien iluminada.
Como soñar no cuesta nada, hice este viaje al futuro y me vi
rodeado de turistas comentando lo bien que se vive aquí;
realmente ¡Fantástico!. |