|
RECORDANDO
A TAPACHULA
POR ENRIQUE
ZAMORA GARCÍA (ZAGAR)
Siguiendo con Los Ríos de
Tapachula, es conveniente recordar que en el río de Las Huacas,
y en los terrenos del amigo Juan Palacios, había una poza
bastante profunda que formó una cascada, la cual salió a la luz
al entrar la carretera costera, también muchos amigos fuimos a
bañarnos a “La Cascada”, que en ése entonces era zona de
potreros, éste río es afluente del Coatán, no sé si aún “La
Cascada” tenga sus aguas sin contaminar.
El Coatancito,
se formó por la desviación del río Coatán hecha por Don Bruno
García Mijares, para la presa que construyó por el rumbo de lo
que hoy es la Colonia Xochimilco, para la generación de energía
eléctrica a base de turbinas Pelton, que dio luz a Tapachula y
pueblos circunvecinos. En el “Coatancito” estaba a la altura de
lo que hoy es la aproximadamente la 12a. Av. Norte y 7ª- calle
poniente la poza “Del Pan”, llamada así porque en sus márgenes
habían árboles de ésa fruta, eran también aguas limpias, no
había nada poblado, solo estaban las hortalizas de los chinos.
En el Texcuyuapa, habían dos
pozas muy bonitas y limpias, donde nos íbamos a bañar toda la
chamacada del norponiente de la ciudad, es decir de “Barrio
Nuevo” pues de niño viví en la esquina que forman la 1ª. Av.
Norte y 7ª. Calle Poniente, precisamente frente de donde hoy
está el taller del amigo Gustavo Gonzzalí, van mis recuerdos
para los amigos, Tomás Reay, Javier Cristiani, Carlos López
Estrada, Enrique y Roberto Moody, los Vásquez y los Maldonado.
Por cierto que en la poza del “Bejuco” aprendí a nadar “al
empujón como muco”, pues los chamacos más grandes cuando estaba
uno en el paredón agarrado del bejuco en un descuido te
empujaban y quedaba uno agarrado del bejuco y no te dejaban que
llegaras al árbol de donde pendían los bejucos y lógicamente te
cansabas y te soltabas cayendo a la poza y a dar manotazos
para poder salir y desde luego que otros chamacos te ayudaban y
así aprendimos muchos a nadar. Esta poza estaba mas o menos a
la altura de la 15ª.Av. Norte y l3a. Calle Poniente, más abajo y
a la altura de la 3ª. Calle oriente y que era la salida del
camino viejo para Tuxtla Chico estaba la poza “Goteadora”
llamada así porque se encontraba debajo del peñasco y de este
escurrían gotas de agua, no todos nos atrevíamos a bañarnos en
ella, pues por estar en la sombra era bastante oscura.
En el Cahuacán, antes de que
pasara la carretera costera y arriba de donde está el nuevo
puente, en el antiguo camino a Tuxtla Chico, por el rumbo de la
“Tía Munda”, había un puente de madera con barandales y techo de
lamina de zinc, decíamos “Capacete” bajo el cual había una poza
bastante profunda y algunas personas se tiraban al agua desde
los barandales y hubo alguno que también del capacete.
Siguiendo el curso del río
Cahuacán, como a dos kilómetros más o menos del puente nuevo de
la carretera costera, había una poza frente a un paredón
bastante alto y liso que se llamaba “La Escarpa” a ésa poza
lleve a mis amigos Manuel Rivera Selvas, q.e.p.d. y a su hermano
el Lic. Oswaldo. Recuerdo que en cierta ocasión estaba cortando
“macuses” en un camalotal debajo de un árbol de amate, cuando
de pronto sentí un fuerte golpe en la espalda que me dejó medio
mudo, me había caído encima un “garrobo” de esos que se decían
dorados y estaba grande, posiblemente se le rompió la rama donde
dormía o se asoleaba, me dio un tremendo susto que nunca se me
olvidó éste detalle.
Cabe hacer notar aquí, que con
mi compadre Antonio D’lía Capurro y su hijo Alonso D’lía
Sánchez, muchas veces fuimos a pescar a los ríos y tirábamos
bombas para agarrar a los peces, éstas bombas las hacíamos con
clorato, azufre y cañuela, ésta manera de pescar estaba
prohibida por las autoridades, pues desciña que se iban a acabar
con los peces, yá qué, las bombas mataban hasta las crías
pequeñas, que yo sepa nunca se acabaron los peces por esta
práctica, en cambio los peces fueron acabados por los
detergentes para lavar ropa y trastes que arrojan a los ríos,
las personas que han ido a vivir
a las márgenes de los ríos con
la anuencia de nuestras autoridades y siguen acabando con los
ríos y los peces que aún quedan en lugares remotos y no hay
nadie que ponga fin a éste proceso destructivo.
Señores “huacaleros”,
¿No les gustaría a ustedes poder ir con sus hijos a bañarse a
los ríos, como se hacía en otras épocas?
Debemos de exigir
a las autoridades Municipales, Estatales y Federales, la
construcción de un “Drenaje Profundo” en Tapachula, para no
seguir destruyendo nuestros ríos.
“EL AGUA ES LA VIDA,
Y SIN LA VIDA NO SE PUEDE VIVIR”
La frase anterior, la repetía
Don José de la Cruz, una de las primeras personas ó talvez el
primero que empezó a vender agua electropura en Tapachula, el
siglo pasado.
CONTINUARA.... |