Director General: Emilio Gregorio Luis Cerdio   email: noticias@soconusco.net   Revista Quincenal  Tapachula, Chiapas, México.


Número 19                                      1 de Mayo de 2006.

 RECORDANDO A TAPACHULA

POR ENRIQUE ZAMORA GARCÍA (ZAGAR)

Siguiendo con Los Ríos de Tapachula, es conveniente recordar que en el río de Las Huacas, y en los terrenos del amigo Juan Palacios, había una poza bastante profunda que formó una cascada, la cual salió a la luz al entrar la carretera costera, también muchos amigos fuimos a bañarnos  a “La Cascada”, que en ése entonces era zona de potreros, éste río es afluente del Coatán, no sé si aún “La Cascada” tenga sus aguas sin contaminar.

               El Coatancito, se formó por la desviación del río Coatán hecha por Don Bruno García Mijares, para la presa que construyó por el rumbo de lo que hoy es la Colonia Xochimilco, para la generación de energía eléctrica a base de turbinas Pelton, que dio luz a Tapachula y pueblos circunvecinos.  En el “Coatancito” estaba a la altura de lo que hoy es la aproximadamente la 12a. Av. Norte y 7ª- calle poniente la poza “Del Pan”, llamada así porque en sus márgenes habían árboles de ésa fruta, eran también aguas limpias, no había nada poblado, solo estaban las hortalizas de los chinos.

En el Texcuyuapa, habían dos pozas muy bonitas y limpias, donde nos íbamos a bañar toda la chamacada del norponiente de la ciudad, es decir de “Barrio Nuevo” pues de niño viví en la esquina que forman la 1ª. Av. Norte y 7ª. Calle Poniente, precisamente frente de donde hoy está el taller del amigo Gustavo Gonzzalí, van mis recuerdos para los amigos, Tomás Reay, Javier Cristiani, Carlos López Estrada, Enrique y Roberto Moody, los Vásquez y los Maldonado. Por cierto que en la poza del “Bejuco” aprendí a nadar “al empujón como muco”, pues los chamacos más grandes cuando estaba uno  en el paredón agarrado del bejuco en un descuido te empujaban y quedaba uno agarrado del bejuco y no te dejaban que llegaras al árbol de donde pendían los bejucos y lógicamente te cansabas y te soltabas cayendo a la poza y  a dar manotazos  para poder salir y desde luego que otros chamacos te ayudaban y así aprendimos muchos a nadar.  Esta poza estaba mas o menos a la altura de la 15ª.Av. Norte y l3a. Calle Poniente, más abajo y a la altura de la 3ª. Calle oriente y que era la salida del camino viejo para Tuxtla Chico estaba la poza “Goteadora” llamada así porque se encontraba debajo del peñasco y de este escurrían gotas de agua, no todos nos atrevíamos a bañarnos en ella, pues por estar en la sombra era bastante oscura.

En el Cahuacán, antes de que pasara la carretera costera y arriba de donde está el nuevo puente, en el antiguo camino a Tuxtla Chico, por el rumbo de la “Tía Munda”, había un puente de madera con barandales y techo de lamina de zinc, decíamos “Capacete” bajo el cual había una poza bastante profunda y algunas personas se tiraban al agua desde los barandales y hubo alguno que también del capacete.

Siguiendo el curso del río Cahuacán, como a dos kilómetros más o menos del puente nuevo de la carretera costera, había una poza frente a un paredón bastante alto y liso que se llamaba “La Escarpa” a ésa poza lleve a mis amigos Manuel Rivera Selvas, q.e.p.d. y a su hermano el Lic. Oswaldo. Recuerdo que en cierta ocasión estaba cortando “macuses” en un camalotal debajo de un  árbol de amate, cuando de pronto sentí un fuerte golpe en la espalda que me dejó medio mudo, me había caído encima un “garrobo” de esos que se decían dorados y estaba grande, posiblemente se le rompió la rama donde dormía o se asoleaba, me dio un tremendo susto que nunca se me olvidó éste detalle.

Cabe hacer notar aquí, que con mi compadre Antonio D’lía Capurro y su hijo Alonso D’lía Sánchez, muchas veces fuimos a pescar a los ríos y tirábamos bombas para agarrar a los peces, éstas bombas las hacíamos con clorato, azufre y cañuela, ésta manera de pescar estaba prohibida por las autoridades, pues desciña que se iban a acabar con los peces, yá qué, las bombas mataban hasta las crías pequeñas, que yo sepa nunca se acabaron los peces por esta práctica, en cambio los peces fueron acabados por los detergentes para lavar ropa y trastes que arrojan a los ríos, las personas que han ido a vivir

a las márgenes de los ríos con la anuencia de nuestras autoridades y siguen acabando con los ríos y los peces que aún quedan en lugares remotos y no hay nadie que ponga fin a éste proceso destructivo.

              Señores “huacaleros”, ¿No les gustaría a ustedes poder ir con sus hijos a bañarse a los ríos, como se hacía en otras épocas?

              Debemos de exigir a las autoridades Municipales, Estatales y Federales, la construcción de un “Drenaje Profundo” en Tapachula, para no seguir destruyendo nuestros ríos.

          “EL AGUA ES LA VIDA, Y SIN LA VIDA NO SE PUEDE VIVIR”

La frase anterior, la repetía Don José de la Cruz, una de las primeras personas ó talvez el primero que empezó a vender agua electropura en Tapachula, el siglo pasado.

CONTINUARA....