Director General: Emilio Gregorio Luis Cerdio   email: noticias@soconusco.net   Revista Quincenal  Tapachula, Chiapas, México.


Número 19                                      1 de Mayo de 2006.

 

DESARROLLO URBANO  - ANHELADO Y REPRIMIDO

 

Nuestro mundo, al igual que los pueblos sus culturas y nuestro medio ambiente se encuentra en constante evolución. No podemos dejar de sorprendernos, cuanto ha cambiado nuestro hábitat, nuestras costumbres y modo de vivir si lo comparamos con respecto de las civilizaciones anteriores en todo el orbe. Las cuevas y las chozas dan paso a los fraccionamientos residenciales, edificios multifamiliares o residenciales de lujo, los utensilios de cocina como el metate y el molcajete dan su lugar a los molinos y licuadoras eléctricas, las carretas tiradas por caballos o bueyes a los automóviles o autobuses, la oscuridad a la luz eléctrica y el agua del río, al agua potable. Los taparrabos hoy; pasando por las complejas vestiduras del medioevo, o la época colonial española en nuestro país, a las modernas vestiduras de algún diseñador famoso.

 

Hay una insaciable necesidad de cambiar, de pasarla bien y disfrutar lo que la ciencia y la tecnología han creado para nuestra comodidad. Lo que antes fue un don universal para su disfrute; hoy, el paraíso natural se está dañando como consecuencia de un modernismo mal entendido; esto es la ecología, la salud del planeta.

 

Los países desarrollados y otros no tanto ya muestran su preocupación ante este daño, e inclusive sus leyes para la inversión productiva y desarrollo exigen, no solo en su país, el establecimiento de normas ecológicas que impacten en el medio ambiente y evitar a donde se lleve el desarrollo industrial mayor deterioro de este; la flora, la fauna el aire, el suelo y el agua están en juego.

 

Claro que no todos los que habitamos este romántico planeta azul, están dispuestos a tolerar estas nimiedades, si a cambio habrá desarrollo y muchas ganancias económicas.

Por supuesto muchos de esos inversionistas y promotores del desarrollo no vivirán cerca de las chimeneas fabriles que inundarán el aire limpio con descargas de polvos y gases tóxicos y otros que ayudarán a sobrecalentar más el planeta que ya está haciéndose peligroso soportar, las descargas residuales de venenos químicos al agua también contribuyen como parte del desarrollo al subdesarrollo de la vida misma tanto de especies vegetales y animales como la del hombre.

 

Pero el desarrollo de un pueblo parece inaplazable dentro de tanta inmovilidad, miseria, falta de empleos y en si, lo más importante el desarrollo de las capacidades humanas. No se puede concebir ni conciliar el hecho de preparar a tantos jóvenes en escuelas, universidades, artes y oficios para que al final emigren de braceros a labrar la tierra y recoger los frutos en otros países, en lugar de hacerlo en los lugares que los vio nacer.

 

En este lugar del Edén llamado Tapachula, las normas ecológicas si existen, pero seguramente las conocen muy pocos y no se fomentan, ni se respetan, ni se penalizan lo suficiente y no se dan a conocer. Pero los inversionistas, no solo reclaman dichas normas también requieren de una infraestructura básica donde puedan asentarse y puedan con justa razón obtener sus ganancias en forma honorable y adecuada. La infraestructura significa polos de desarrollo urbano, accesos urbanizados y con visión de futuro, no de pueblo con calles angostas sin banquetas o muy pequeñas, sin agua y sin luz, sin vías rápidas y sobre todo con imagen urbana. Se sigue construyendo  “a un ladito” sin pensar en la necesidad de parques y jardines, lugares de esparcimiento y prácticas deportivas o de conocimiento y recreación. No hay arterias o avenidas que desfoguen el lento y congestionado tránsito vehicular de nuestra ciudad; como si estuviera predestinada a unirse a los ranchos periféricos a fuerza del tiempo, y no por fuerza de la planeación. Es urgente consultar a los urbanistas, no a los “compadres”, para que se evalúe todo esto, antes de que la ciudad siga creciendo de esta forma tan anárquica.

 

Los polos de desarrollo son necesarios para esta ciudad, hay que jalar al comercio y a la industria a otros sitios. Hay que regalarnos la sensación de libertad y seguridad que nos ofrecen las banquetas anchas con árboles o setos y con fuentes de agua sobre todo si tenemos una ciudad tan calurosa.

 

Tapachula necesita desarrollo, ¿Dónde están aquellos que lo pueden hacer? La ciudad ya no podrá crecer hacia el oriente por que un río la limita, sus puentes angostos se han caído. Si alguna vez se reconstruirán, no se sabe cuando.

 

Tapachula duerme todavía con un solo parque de esparcimiento, su parque central, en aproximadamente 80 años, no se ha podido construir otro. ¡Qué terrible inmovilidad!

 

 En fin, la infraestructura urbana es apremiante. Los grandes inversionistas no vendrán a poner sus centros comerciales donde hacen falta muchos de sus requerimientos.

 

Es una verdadera pena, que a pesar de necesitar y anhelar tanto el desarrollo, ahora que los inversionistas vinieron, tengamos que sacrificar la poca ecología urbana de la que gozamos. No hay otro lugar más adecuado, tienen razón, así como también la tiene la ciudadanía tapachulteca.

 

Hace unos días fui a nuestra boyante capital de Chiapas, y me dio mucho gusto comprobar, su acelerado desarrollo, con sus polos comerciales en franco crecimiento y sus modernas y futuristas soluciones al tránsito vehicular y sobre todo, la sensación de libertad en sus amplias calles recién construidas.

 

Simplemente tienen lo que quieren, y por ese solo hecho se lo merecen. Esto es tan sencillo como sembrar la buena semilla y recoger un mejor fruto.